La fragua de Ramón

La fragua de Ramón, ubicada en un pueblecito extremeño, era el lugar de encuentro de los vecinos. Un espacio donde tenían cabida el debate y las opiniones diversas. Este blog, como entonces la fragua de mi abuelo, es un lugar para compartir ideas, recordar acontecimientos y dar a conocer eventos pero, sobre todo, un espacio en el que la historia es la gran protagonista.

martes, 14 de abril de 2026

14 de abril de 1931

Una mirada desde la microhistoria

 

La Gaceta de Madrid publicaba el 16 de marzo de 1931 la convocatoria de elecciones municipales para el día 12 de abril. La campaña electoral estuvo capitalizada por el tema agrario, especialmente centrada en asuntos como la mala distribución de la tierra, el problema del paro y, casi de forma unánime, en la necesidad de llevar a cabo una reforma agraria que mejorase la situación de la numerosa clase jornalera. No obstante, estas elecciones municipales, al menos en las zonas urbanas, se habían planteado como si de un plebiscito se tratara en torno a la forma de Estado: Monarquía o República, aunque es verdad que en las zonas rurales se plantearon más como una cuestión ideológica entre derecha e izquierda.

Celebrados los comicios, los resultados dieron el triunfo a las candidaturas republicano-socialista, lo que provocó la salida de Alfonso xiii del país y la proclamación de la Segunda República el 14 de abril. Ese mismo día, un Gobierno provisional, muy heterogéneo en cuanto a postulados ideológicos, presidido por Niceto Alcalá Zamora e integrado por representantes de los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián de agosto de 1930, se hacía con las riendas del poder.

En Extremadura los candidatos de la coalición republicano-socialista obtuvieron más votos que los monárquicos (1.685 y 1.527 concejales, respectivamente), mientras que 268 concejales pertenecían a otras formaciones políticas. En la provincia de Badajoz, sin embargo, los monárquicos junto con los liberales, reformistas y Unión Monárquica obtuvieron 878 concejales, lo que significaba algo más del 47% del total provincial; los republicanos, por su parte, alcanzaban los 484 concejales (26%), mientras que los socialistas obtuvieron 352 concejales (19%), con lo que la victoria monárquica en esta provincia fue por estrecho margen.

Por lo que respecta al partido judicial de Don Benito hay que destacar que aquí el bloque monárquico resultó vencedor, como también lo fue en los partidos de Villanueva de la Serena, Castuera, Almendralejo, Zafra y Fregenal de la Sierra. No obstante, hay que precisar que los dieciséis candidatos de Guareña fueron proclamados concejales electos en virtud del artículo 29; como también los once de Santa Amalia; siete de Manchita; o los siete de Cristina.

Lo que sí resultó llamativo, y así lo recogió la prensa de la época, es que la proclamación de la República se celebró con gran entusiasmo en la práctica totalidad de las localidades extremeñas porque para muchos, incluso para los que no eran republicanos, significaba una puerta abierta a la esperanza de poder cambiar las cosas. Ciertamente, fueron las clases trabajadoras las que recibieron la proclamación de la Segunda República con gran alborozo y entusiasmo.

En Don Benito la victoria de los partidos monárquicos fue clara, ya que obtuvieron veintiún concejales, mientras que los socialistas solo consiguieron dos y uno los republicanos. En esta localidad, como en otros municipios de la provincia, se repitieron las elecciones municipales el 31 de mayo. La convocatoria de nuevas elecciones municipales se justificaba por parte del Gobierno en las numerosas protestas recibidas y ante la necesidad de que los Ayuntamientos fueran elegidos «por sufragio popular auténtico». Finalizado el escrutinio resultaron elegidos trece concejales socialistas y once republicanos, con lo que la victoria fue total para la conjunción republicano-socialista, motivada, en parte, por la abstención del resto de partidos.

En Guareña también se repitieron las elecciones y una Comisión Gestora asumió el gobierno municipal desde el 23 de mayo hasta las elecciones celebradas el 31 de ese mismo mes. Las elecciones fueron ganadas por los candidatos de la Derecha Liberal Republicana (DLR) por estrecho margen con los socialistas. De esta manera, el 5 de junio quedaba establecido en esta localidad el primer gobierno republicano-socialista compuesto por diez concejales de la Derecha Liberal Republicana y seis del Partido Socialista. El ayuntamiento quedó presidido por el industrial, originario de Don Benito, Santos Anselmo Sánchez-Cortés de la DLR.

En Santa Amalia también se celebraron elecciones municipales el 31 de mayo por haber sido anuladas las de abril. Luchaban en la cita electoral, como en otros lugares, la conjunción republicano-socialista y los monárquicos. La victoria fue para la conjunción al obtener siete de los once concejales, por lo que el corresponsal de La Libertad afirmaba: «Una vez se ha puesto en pie este pueblo en el día de ayer, y ese día ha anulado al caciquismo secular que reinaba en él».

Y así comenzaba la segunda experiencia republicana de nuestra historia. Una República que debía hacer frente, con urgencia, a grandes problemas de la sociedad española, siendo la reforma agraria y la política educativa las que, a mi juicio, resultaban más necesarias. Aquí les dejo el nivel de instrucción existente en los pueblos del partido judicial de Don Benito momentos antes de la proclamación de la Segunda República. Analfabetismo, miseria y hambre eran elementos identitarios de esta tierra.

Clasificación de la población atendiendo a su instrucción elemental en 1930

Municipio

Habitantes

1930

Saben

No saben

Leer

Leer y escribir

No saben leer

No consta

Cristina

638

5

297

336

-

Don Benito

21.196

117

9.204

11.779

96

Guareña

8.924

33

4.329

4.108

454

Manchita

793

34

299

460

-

Medellín

2.041

20

946

1.075

-

Mengabril

563

-

242

320

1

Rena

405

1

202

202

-

Santa Amalia

3.550

5

1.479

2.064

2

Valdetorres

1.231

3

460

768

-

Total

39.341

218

17.458

21.112

553

%

100,00

0,55

44,38

53,66

1,41

 Durante las cuatro primeras décadas del siglo XX el nivel cultural de la región siguió siendo muy deficiente, de tal manera que al proclamarse la II República más de la mitad de los extremeños eran analfabetos. Maestros mal remunerados, locales precarios y escasez de escuelas públicas. En 1910 el porcentaje medio de analfabetos en España era del 59%, mientras que en Extremadura ese porcentaje se elevaba hasta el 67%. Según el Censo de 1930, solo el 47,2% de los hombres y el 35,4% de las mujeres sabían leer y escribir, consecuencia, sin duda, del bajo índice de matriculación escolar y del elevado absentismo.

 

lunes, 13 de abril de 2026

El Tesoro de Villanueva de la Serena

Una historia incompleta

El 11 de noviembre de 1987, con motivo de las obras de la Casa de Cultura de Villanueva de la Serena en el antiguo cine Rialto, un obrero se topó con su pico con un conjunto de monedas de oro que estaban enterradas en el suelo.

Tras el hallazgo las monedas fueron enviadas al Fondo Nacional de Moneda y Timbre para catalogarlas, siendo valoradas en 15,6 millones de pesetas, siendo declaradas de dominio público y entregadas a la Junta de Extremadura. Dos años después se acordó su depósito provisional en el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, donde han permanecido custodiadas en una caja fuerte por espacio de 36 años, hasta que en diciembre de 2025 ingresaron en el Museo Arqueológico Provincial.

El tesoro de Villanueva de la Serena no es solo un conjunto de monedas de gran valor material, sino que es una ventana a la historia de España de finales del siglo XVIII y, como mínimo, del primer tercio del XIX, por cuanto estas monedas reflejan un periodo marcado por guerras, crisis económicas y cambios de régimen político que se corresponde con los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Por otro lado, reflejan también la estrecha relación existente entre las colonias americanas y la economía peninsular y, además, nos habla del uso del oro como reserva de valor confiable en tiempos de incertidumbre.

 

Por todo ello, este tesoro es uno de los conjuntos numismáticos más relevantes de Extremadura, no por su valor material, que es elevado, sino por su extraordinaria capacidad para funcionar como documento histórico. Entre 1772, fecha de acuñación de la moneda más antigua, y 1822, que es el año de acuñación de la más moderna, el Estado que garantizaba esas monedas cambió de naturaleza y pasó por momentos críticos. 
El tesoro de Villanueva está compuesto por 149 onzas de oro, de las que 45 monedas corresponden al reinado de Carlos III; de Carlos IV hay 64, mientras que de Fernando VII hay 40. Estas monedas de oro de ocho escudos, también llamadas onzas, doblón o dobles de a 8, estaban destinadas a grandes transacciones y acumulación patrimonial. No era moneda de circulación cotidiana; es moneda de reserva, de tesaurización.
Las monedas tienen un peso de 27,1 gr. Solo dos monedas tienen un peso distinto: una emitida en Santiago de Chile en 1797, con 24,3 gr y otra pieza emitida en Santa Fe, con un peso de 25,9 gr a la que le falta un trozo de metal.
Las monedas de Carlos III y Carlos IV siguen el denominado «Estilo prusiano», mientras que las de Fernando VII, que aparece ya sin armadura ni peluca, son conocidas como "a la heroica" o estilo "laureado" porque el único atributo que adorna el busto del monarca es una corona de laurel.
Durante el Trienio Liberal las leyendas de las monedas se escribieron por primera vez en castellano en vez de en latín, variándose también el contenido, de tal manera que la leyenda del anverso, que antes justificaba el reinado del monarca únicamente por legitimidad divina, ahora lo hace por Dios y por la Constitución. La leyenda del reverso, que antes contenía una sentencia de carácter religioso, pasaba ahora a indicar el título de soberano como «Rey de las Españas». 
Las monedas fueron acuñadas en nueve cecas, destacando las americanas, ya que el 93% de las monedas proceden de América, mientras que tan sólo el 7% fueron acuñadas en cecas peninsulares. Las casas de moneda más representadas son Nuevo Reino de Granada, Popayán y México, seguidas de Lima, Santiago de Chile y, finalmente, Potosí. Las cecas peninsulares de Madrid, Sevilla y Cádiz tienen poca presencia en el tesoro.

 

Aunque conocemos muchas cosas de las monedas, todavía quedan preguntas sin contestar:¿Quién las escondió? ¿Por qué esconder una fortuna así? ¿Por qué nunca volvió a recogerlas? ¿Qué ocurrió con su propietario? No lo sabemos. Y probablemente…nunca lo sabremos.

El propietario del tesoro debió formar parte de una élite con acceso a liquidez metálica. Se trataría de un hombre de negocios, probablemente, muy relacionado con el comercio lanero y con el comercio americano.

En definitiva, el Tesoro de Villanueva no habla solo de riqueza. Habla de miedo, de poder, de comercio global y de una época convulsa. Estamos convencidos de que su ocultación se produjo en algún momento posterior al final del Trienio Liberal ya que la moneda más moderna data de 1822. En ese contexto, la persecución contra los liberales tiene mucho que decirnos todavía.

El tesoro ha llegado a nosotros, pero su historia sigue incompleta y, quizá, nunca lleguemos a conocerla del todo. Ahí es donde el hallazgo se transforma en algo más que un conjunto de monedas; se convierte en una historia interrumpida.

A veces, los descubrimientos más importantes no responden preguntas, sino que nos dejan con muchas más.