La fragua de Ramón

La fragua de Ramón, ubicada en un pueblecito extremeño, era el lugar de encuentro de los vecinos. Un espacio donde tenían cabida el debate y las opiniones diversas. Este blog, como entonces la fragua de mi abuelo, es un lugar para compartir ideas, recordar acontecimientos y dar a conocer eventos pero, sobre todo, un espacio en el que la historia es la gran protagonista.

lunes, 13 de abril de 2026

El Tesoro de Villanueva de la Serena

Una historia incompleta

El 11 de noviembre de 1987, con motivo de las obras de la Casa de Cultura de Villanueva de la Serena en el antiguo cine Rialto, un obrero se topó con su pico con un conjunto de monedas de oro que estaban enterradas en el suelo.

Tras el hallazgo las monedas fueron enviadas al Fondo Nacional de Moneda y Timbre para catalogarlas, siendo valoradas en 15,6 millones de pesetas, siendo declaradas de dominio público y entregadas a la Junta de Extremadura. Dos años después se acordó su depósito provisional en el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, donde han permanecido custodiadas en una caja fuerte por espacio de 36 años, hasta que en diciembre de 2025 ingresaron en el Museo Arqueológico Provincial.

El tesoro de Villanueva de la Serena no es solo un conjunto de monedas de gran valor material, sino que es una ventana a la historia de España de finales del siglo XVIII y, como mínimo, del primer tercio del XIX, por cuanto estas monedas reflejan un periodo marcado por guerras, crisis económicas y cambios de régimen político que se corresponde con los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Por otro lado, reflejan también la estrecha relación existente entre las colonias americanas y la economía peninsular y, además, nos habla del uso del oro como reserva de valor confiable en tiempos de incertidumbre.

 

Por todo ello, este tesoro es uno de los conjuntos numismáticos más relevantes de Extremadura, no por su valor material, que es elevado, sino por su extraordinaria capacidad para funcionar como documento histórico. Entre 1772, fecha de acuñación de la moneda más antigua, y 1822, que es el año de acuñación de la más moderna, el Estado que garantizaba esas monedas cambió de naturaleza y pasó por momentos críticos. 
El tesoro de Villanueva está compuesto por 149 onzas de oro, de las que 45 monedas corresponden al reinado de Carlos III; de Carlos IV hay 64, mientras que de Fernando VII hay 40. Estas monedas de oro de ocho escudos, también llamadas onzas, doblón o dobles de a 8, estaban destinadas a grandes transacciones y acumulación patrimonial. No era moneda de circulación cotidiana; es moneda de reserva, de tesaurización.
Las monedas tienen un peso de 27,1 gr. Solo dos monedas tienen un peso distinto: una emitida en Santiago de Chile en 1797, con 24,3 gr y otra pieza emitida en Santa Fe, con un peso de 25,9 gr a la que le falta un trozo de metal.
Las monedas de Carlos III y Carlos IV siguen el denominado «Estilo prusiano», mientras que las de Fernando VII, que aparece ya sin armadura ni peluca, son conocidas como "a la heroica" o estilo "laureado" porque el único atributo que adorna el busto del monarca es una corona de laurel.
Durante el Trienio Liberal las leyendas de las monedas se escribieron por primera vez en castellano en vez de en latín, variándose también el contenido, de tal manera que la leyenda del anverso, que antes justificaba el reinado del monarca únicamente por legitimidad divina, ahora lo hace por Dios y por la Constitución. La leyenda del reverso, que antes contenía una sentencia de carácter religioso, pasaba ahora a indicar el título de soberano como «Rey de las Españas». 
Las monedas fueron acuñadas en nueve cecas, destacando las americanas, ya que el 93% de las monedas proceden de América, mientras que tan sólo el 7% fueron acuñadas en cecas peninsulares. Las casas de moneda más representadas son Nuevo Reino de Granada, Popayán y México, seguidas de Lima, Santiago de Chile y, finalmente, Potosí. Las cecas peninsulares de Madrid, Sevilla y Cádiz tienen poca presencia en el tesoro.

 

Aunque conocemos muchas cosas de las monedas, todavía quedan preguntas sin contestar:¿Quién las escondió? ¿Por qué esconder una fortuna así? ¿Por qué nunca volvió a recogerlas? ¿Qué ocurrió con su propietario? No lo sabemos. Y probablemente…nunca lo sabremos.

El propietario del tesoro debió formar parte de una élite con acceso a liquidez metálica. Se trataría de un hombre de negocios, probablemente, muy relacionado con el comercio lanero y con el comercio americano.

En definitiva, el Tesoro de Villanueva no habla solo de riqueza. Habla de miedo, de poder, de comercio global y de una época convulsa. Estamos convencidos de que su ocultación se produjo en algún momento posterior al final del Trienio Liberal ya que la moneda más moderna data de 1822. En ese contexto, la persecución contra los liberales tiene mucho que decirnos todavía.

El tesoro ha llegado a nosotros, pero su historia sigue incompleta y, quizá, nunca lleguemos a conocerla del todo. Ahí es donde el hallazgo se transforma en algo más que un conjunto de monedas; se convierte en una historia interrumpida.

A veces, los descubrimientos más importantes no responden preguntas, sino que nos dejan con muchas más.