Inauguración del molino de "La Humanitaria"
El jueves, 25 de marzo de 2021, participé en la inauguración del molino de aceite que la sociedad obrera "La Humanitaria" de Guareña gestionó de forma cooperativa en tiempos de la Segunda República. Fue un acto sencillo, pero muy emotivo por varias razones.
En primer lugar, por lo que significa para la recuperación del patrimonio histórico local. Creo que es un acierto que el Ayuntamiento de Guareña haya mostrado gran sensibilidad hacia este tipo de restos y su puesta en valor como centro de interpretación.
En segundo lugar, porque los restos de este edificio que, en su día, fue un molino aceitero gestionado de forma cooperativa por una sociedad obrera, a partir del otoño de 1934, supuso una mejora para muchos vecinos en un contexto socioeconómico desfavorable.
No hace falta recordar que en la década de los años treinta del siglo pasado Extremadura se caracterizaba por la existencia de una estructura agraria muy desequilibrada caracterizada por la presencia de grandes fincas propiedad de poderosos terratenientes. El término de Guareña, con una superficie de 22.278 has, albergaba una gran mayoría de vecinos pertenecientes al colectivo de jornaleros y braceros; otros muchos eran pequeños propietarios agrícolas, mientras que un reducido número de propietarios poseían la mayor parte el término municipal. Durante los años de la Segunda República Guareña contaba en torno a los 9.000 habitantes, de los que 2.096 eran propietarios rústicos. De ellos, el 92% eran pequeños propietarios que solo poseían el 23% de la riqueza imponible, mientras que medio centenar de propietarios reunían en sus manos más del 60% de la riqueza. Esto nos permite hablar, por tanto, de la existencia de latifundio como paisaje característico y de una extraordinaria concentración de la propiedad de la tierra.
Precisamente, Francisdo Dorado López de Zárate, marqués de Villanueva de la Sagra, era el mayor contribuyente de rústica con domicilio en Guareña. Una hija, Carmen Dorado, casó con Ricardo Gasset, quien parece ser que fue el que vendió a la sociedad obrera "La Humanitaria" este molino en 1932.
En tercer lugar, porque la fecha elegida para su inauguración no es casual. Tal día como hoy, 25 de marzo, pero de 1936, tuvo lugar un hecho histórico que no hay que olvidar por la importancia, al menos simbólica, que tuvo. Ese día, de madrugada, tuvo lugar la revuelta campesina que se tradujo en la invasión de miles de fincas por toda Extremadura.