El Tesoro de Villanueva de la Serena
Una historia incompleta
El 11 de noviembre de 1987, con motivo de las obras de la Casa de Cultura de Villanueva de la Serena en el antiguo cine Rialto, un obrero se topó con su pico con un conjunto de monedas de oro que estaban enterradas en el suelo.
Tras el hallazgo las monedas fueron enviadas al Fondo Nacional de Moneda y Timbre para catalogarlas, siendo valoradas en 15,6 millones de pesetas, siendo declaradas de dominio público y entregadas a la Junta de Extremadura. Dos años después se acordó su depósito provisional en el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, donde han permanecido custodiadas en una caja fuerte por espacio de 36 años, hasta que en diciembre de 2025 ingresaron en el Museo Arqueológico Provincial.
El tesoro de Villanueva de la Serena no es solo un conjunto de monedas de gran valor material, sino que es una ventana a la historia de España de finales del siglo XVIII y, como mínimo, del primer tercio del XIX, por cuanto estas monedas reflejan un periodo marcado por guerras, crisis económicas y cambios de régimen político que se corresponde con los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Por otro lado, reflejan también la estrecha relación existente entre las colonias americanas y la economía peninsular y, además, nos habla del uso del oro como reserva de valor confiable en tiempos de incertidumbre.
Aunque conocemos muchas cosas de las monedas, todavía quedan preguntas sin contestar:¿Quién las escondió? ¿Por qué esconder una fortuna así? ¿Por qué nunca volvió a recogerlas? ¿Qué ocurrió con su propietario? No lo sabemos. Y probablemente…nunca lo sabremos.
El propietario del tesoro debió formar parte de una élite con acceso a liquidez metálica. Se trataría de un hombre de negocios, probablemente, muy relacionado con el comercio lanero y con el comercio americano.
En definitiva, el Tesoro de Villanueva no habla solo de riqueza. Habla de miedo, de poder, de comercio global y de una época convulsa. Estamos convencidos de que su ocultación se produjo en algún momento posterior al final del Trienio Liberal ya que la moneda más moderna data de 1822. En ese contexto, la persecución contra los liberales tiene mucho que decirnos todavía.
El tesoro ha llegado a nosotros, pero su historia sigue incompleta y, quizá, nunca lleguemos a conocerla del todo. Ahí es donde el hallazgo se transforma en algo más que un conjunto de monedas; se convierte en una historia interrumpida.
A veces, los descubrimientos más importantes no responden preguntas, sino que nos dejan con muchas más.

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