La fragua de Ramón, ubicada en un pueblecito extremeño, era el lugar de encuentro de los vecinos. Un espacio donde tenían cabida el debate y las opiniones diversas. Este blog, como entonces la fragua de mi abuelo, es un lugar para compartir ideas, recordar acontecimientos y dar a conocer eventos pero, sobre todo, un espacio en el que la historia es la gran protagonista.

lunes, 28 de febrero de 2022

Presentación en Badajoz

El pasado martes, 22 de febrero, tuvo lugar la presentación del libro sobre Anselmo Trejo en el antiguo Hospital Provincial de Badajoz. Me acompañaron muchos amigos y compañeros. En la mesa, Julián Chaves y Ricardo Cabezas. Entre el público, mi amigo Abel González, alcalde de Guareña, quien realizó las fotografías que acompañan esta entrada. 







 

viernes, 21 de enero de 2022

Nueva publicación

Con el final del año 2021 recibimos con ilusión la publicación que sobre Anselmo Trejo ha editado la Diputación de Badajoz. Después de muchos años de trabajo de investigación, estoy muy satisfecho con el resultado final. Espero que sea del agrado de los lectores.

 

martes, 7 de diciembre de 2021

 Día de la Constitución

 Ayer, 6 de diciembre de 2021, renovamos nuestro compromiso con la Constitución de 1978 y, en consencia, con las instituciones democráticas. El discurso que ofrecí lo articulé en torno a mi condición de historiador y docente pero, también, como miembro de la sociedad civil dombenitense. 


 

 

martes, 16 de noviembre de 2021

 Inaguración del parque de la memoria

Ayer tuvo lugar la inauguración del parque de la memoria en Guareña en recuerdo de las víctimas causadas por la pandemia de la COVID-19 y a todos los que fallecieron durante la pandemia ya que no pudieron ser despedidos como es costumbre. Mi intervención en dicho acto, como cronista oficial de Guareña, me llena de satisfacción. Gracias.



Enlace al vídeo elaborado por Radio Guareña

lunes, 8 de noviembre de 2021

 

 El Miajón de los Castúos

 El domingo 7 de noviembre de 2021 asistí al acto institucional organizado por el Ayuntamiento de Guareña con motivo del centenario de la obra "El miajón de los castúos" de Luis Chamizo.

Acto Institucional 'Centenario de Publicación de El Miajón de los Castúos' de Luis Chamizo 

 

Pincha AQUÍ para ver el acto institucional completo:




viernes, 20 de agosto de 2021

LA GUAREÑA QUE CONOCIÓ LUIS CHAMIZO

 

Juan Ángel Ruiz Rodríguez

Cronista Oficial de la villa de Guareña

 Este año 2021 conmemoramos el centenario de la publicación de El Miajón de los Castúos, la obra más conocida de Luis Chamizo Triguero, pero en este artículo no voy a referirme al poeta tinajero, ni a su obra, que, afortunadamente, han sido objeto de atención historiográfica, ni tampoco al amplio programa de actos que, tanto en Guareña como en Guadalcanal, se ha preparado para la ocasión. El objetivo, más modesto, es esbozar una panorámica general sobre la Guareña que conoció Chamizo, lo que implica hacer un análisis de medio siglo en la historia de nuestro pueblo, el tiempo que transcurre entre 1894 y 1945, fechas que marcaron su nacimiento y muerte. Este marco cronológico nos aparece jalonado por diversos períodos históricos que van desde la Regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902) hasta los primeros años de la dictadura franquista. En medio, el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), con la dictadura de Primo de Rivera casi en su epílogo (1923-1930), para continuar con la II República (1931-1936), Guerra Civil (1936-1939) y primer franquismo (1939-1945).

Luis Florencio Chamizo Triguero nació en Guareña a las seis de la mañana del 7 de noviembre de 1894 en el domicilio familiar situado en la calle Alberquilla. Fue bautizado el día 16 de ese mismo mes en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, siendo los padrinos sus abuelos maternos. Era hijo de Joaquín Chamizo Guerrero, natural de Castuera, y de Asunción Triguero Bravo, que lo era de Guareña. Sus abuelos paternos fueron Miguel Chamizo Sánchez, natural de Calamonte, y Petra Guerrero Roja, de Villanueva de la Serena. Sus abuelos maternos fueron Juan Triguero Ruiz, natural de Guareña, y Luisa Bravo Ramírez, que lo era de Valverde de Leganés.

El mismo año en que ve la luz El Miajón, Chamizo moría su abuelo paterno, Miguel Chamizo Sánchez, ya nonagenario, y ese mismo año conoce en Guadalcanal a la que luego será su mujer, Virtudes Cordo Nogales, con quien contraerá matrimonio en febrero de 1922 y con la que tendrá cinco hijas, nacidas en esa población de la sierra norte sevillana.

Guareña comenzó el siglo XX con cerca de siete mil habitantes, viendo incrementar los efectivos demográficos de una manera lenta, pero constante, hasta el año 1930 en que se situó en cerca de nueve mil almas. Antes, en 1918, Guareña sufrió las consecuencias derivadas de la epidemia de gripe, con una incidencia del 5‰ en la tasa bruta de mortalidad, cobrándose la vida de 42 vecinos, entre ellos, el padre de Chamizo, quien falleció a las dos de la tarde del 29 de octubre, a la edad de 60 años, pocos días antes de que el poeta cumpliera los 24 años y justo cuando había terminado sus estudios de Derecho. En los años treinta del siglo pasado se redujo la población total en medio millar de personas fruto, sin duda, de las consecuencias derivadas de la Guerra Civil, mientras que en la década de los cuarenta la localidad volvió a recuperar, e incluso aumentar, el número de habitantes, alcanzándose el techo poblacional en el censo de 1950 con casi 9.500 habitantes.

El incremento poblacional experimentado por la localidad desde comienzos del siglo XX también tuvo su reflejo en materia de enseñanza. Así, aumentó el número de escuelas públicas hasta conseguir ocho unidades elementales, algunas de ellas a cargo de maestros que desarrollaron una larga carrera docente, como fue el caso de Diego López Otero, que tiene dedicada una calle en la localidad y que, seguramente, fuera maestro de Chamizo. La oferta educativa local se completaba con la labor educativa y pastoral iniciada por el colegio de Nuestra Señora de los Dolores a partir del verano de 1896, así como algunas escuelas privadas. La mejora en materia de enseñanza durante las primeras décadas del siglo XX hizo que la tasa de analfabetismo descendiera notablemente en Guareña. De hecho, si a principios de siglo cerca del 70 por ciento de la población no sabía leer ni escribir, en los años treinta el porcentaje de analfabetos, todavía muy alto y especialmente femenino, había bajado al 46 por ciento de la población. Con el inicio de la II República, desde el gobierno municipal se intentó mejorar los datos de escolarización con la creación del Consejo Local de Primera Enseñanza, logrando la creación de dos escuelas de párvulos, al tiempo que se gestionaba la construcción de un grupo escolar de siete secciones. No obstante, podemos concluir afirmando que la realidad educativa local que conoció Chamizo, además de por ese elevado analfabetismo, se caracterizó por unos maestros mal remunerados y unos locales precarios.

La sociedad guareñense que conoció Chamizo, similar a la del resto de la tierra extremeña de la época, se caracterizaba por ser una sociedad atrasada, rural, agraria y poco dinámica, con una estructura social muy polarizada en la que cobraban gran protagonismo un puñado de propietarios rústicos, en su mayor parte absentistas. Todos los grupos sociales, en mayor o menor medida, mostraban una clara vinculación con la tenencia de la tierra, siendo el colectivo de grandes propietarios agrarios y algunos ricos labradores los que destacaban en esa sociedad desigual en la que la “clase media”, formada por empleados, funcionarios y profesiones liberales, era muy exigua.

Fue Guareña uno de esos pueblos extremeños en el que el fenómeno de la concentración de la propiedad de la tierra estuvo muy marcado. De hecho, en tiempos de Chamizo, una veintena de propietarios locales reunían en sus manos 2.737,93 hectáreas, lo que representaba el 13,3 por ciento de la superficie amillarada; eran los “señores” a los que se refirió Chamizo. Pero el gran protagonismo estaba reservado para un colectivo formado por cuarenta propietarios forasteros que van a constituir el verdadero grupo terrateniente de la localidad. Dueños de 243 fincas, disfrutaban de cerca de 13.000 hectáreas, lo que constituía el 63 por ciento de la riqueza rústica. Entre la nómina de grandes terratenientes con propiedades en Guareña destacaba Josefa Perret y Colomo, VI condesa de Torre Cuéllar, viuda de Isidro Messía Pifarry, V conde de los Corbos, dueña de las dehesas Corbos (885 has) y Guadalperal (1.278 has). Ambas fincas tenían por lindero a otro gran propietario, García Arce y Aponte, marqués de Camarena, quien poseía en esas dos dehesas 1.681 has, todas ellas a pasto. También destacaba José Sabau, dueño junto con su mujer y sus dos hijos, de cerca de dos mil hectáreas en el término de Guareña; entre sus propiedades estaban las dehesas Ceuchal (80 has) y Suerte de Mondéjar (115 has), Torrecaños (193 has), Maldegollada (474 has), Cachafre y Ropería, de 256 y 64 hectáreas, respectivamente. Otro importante propietario era el marqués de Monsalud, vecino de Almendralejo, que poseía la dehesa denominada La China, de 1.648 hectáreas. Por último, el emeritense Alonso Pacheco García-Blanes también aparecía entre los principales propietarios rústicos en Guareña al ser dueño de 694 hectáreas en cuatro fincas adehesadas: Llanos y 18 (57 has), Toril (212 has), Guijuelo (77 has) y Soto (348 has).

  Frente a ellos, en el otro extremo del espectro social, nos encontramos con un numeroso colectivo de desposeídos del campo: jornaleros, pequeños arrendatarios y yunteros, cuyas condiciones de vida rayaban en algunos casos la miseria, fruto del “paro forzoso” que padecían durante largas temporadas al año como resultado de su dependencia del ciclo agrícola. Será ese gran colectivo de jornaleros, especialmente, el que irá tomando conciencia de clase en las primeras décadas del siglo XX. El paro estacional, la vida rural, las jornadas de sol a sol y los bajos salarios que percibían eran notas características de ese campesinado local al que se refirió Chamizo y que, de alguna manera, abordaba como temas propios del regionalismo.

Precisamente, como consecuencia de las malas condiciones de vida en la que muchos guareñenses se encontraban, tuvieron lugar algunas protestas populares relacionadas con la carestía de la vida y con el elevado precio de algunos productos básicos como el pan, cereales, legumbres o carne, elevando notablemente los precios de los productos de “comer, beber y arder”. Ya conocemos el desarrollo y las consecuencias de los motines de consumos que tuvieron lugar en la villa en 1892, 1893 y, especialmente, en la primavera de 1898, claros ejemplos de resistencia antifiscal, que bajo el grito: ¡abajo los consumos y el pan a real!, protagonizaron de forma muy activa grupos de mujeres y niños pertenecientes a esas clases sociales más deprimidas de la localidad.

Cuando nace Chamizo había en Guareña 1.738 contribuyentes que residían en 1.379 casas, así como 7.913 fincas rústicas repartidas por las 22.278 has de un término municipal en el que el cultivo predominante era el cerealístico, basado en la rotación bienal o sistema de año y vez. Le seguía en importancia las dehesas de puro pasto, que ocupaban un tercio del término, dedicadas al mantenimiento pecuario, especialmente lanar y ganado para la labor, con claro predominio del asnal sobre el mular. El terreno dedicado a viñedo en Guareña ya era significativo y prueba de ello era la existencia en la localidad de una docena de bodegas, constituyendo la exportación de uva a Alemania, ya en el siglo XX, uno de los principales recursos económicos del municipio. La extensión dedicada al olivar, sin embargo, era bastante escasa, pues representaba poco más del 1,6 por ciento de la superficie total. Existían algunas huertas de pequeña extensión dedicadas al cultivo de hortalizas y legumbres y en las que solían encontrarse algunos árboles frutales, todo ello destinado al consumo doméstico. En cuanto a la industria de transformación hay que destacar, además de las bodegas antes comentadas, la existencia de cuatro molinos de aceite y dos molinos harineros, por lo que es la industria alimentaria, especialmente los subsectores aceitero, harinero y vinatero los que tienen presencia en la localidad. Según algunos autores, Chamizo fue socio de una sociedad mercantil, que bajo la firma “Piñero, Chamizo y Moral, SRC”, creada en 1918, tenía como objeto la destilación y compraventa de vinos, aunque no dispongo de datos acerca de esta iniciativa empresarial.

A partir de los años veinte se asiste a un notable incremento del asociacionismo entre los obreros del campo y a la toma de conciencia de clase entre los colectivos más desfavorecidos de la sociedad. Chamizo, en El Miajón, se refería a esa “raza extremeña” que resiste ante la adversidad. En ese contexto, el advenimiento de la II República trajo aires de esperanza para muchos vecinos, sobre todo, después de un año, el de 1930, que resultó especialmente malo, y que se complicó también en el último tramo del año 1931, que registró una de las épocas de mayor conflictividad social. En Guareña, como en otras localidades de la geografía extremeña, fueron frecuentes en esos años las invasiones de fincas para roturar, así como acciones de robo y otras acciones contra la propiedad que, en algunos casos, terminaron con el procesamiento de algunos vecinos.

La huelga campesina de 1934 tuvo sus efectos en Guareña. Como se recordará, las elecciones de noviembre de 1933 dieron el triunfo a los partidos de centro-derecha, de tal manera que la CEDA y el Partido Republicano Radical consiguieron la victoria. En Extremadura fueron los radicales de Alejandro Lerroux quienes consiguieron un mayor número de diputados. La política del gobierno “radical-cedista” provocó, entre otras cosas, que la Federación Española de Trabajadores de la Tierra convocara una huelga para el día 5 de junio, que fue declarada ilegal por el Gobierno. En esa huelga campesina participaron muchos jornaleros de Guareña, algunos de ellos, 32 concretamente, fueron detenidos el día 8 de junio y conducidos a la cárcel de Don Benito. Ocho de ellos, después de pasar varios días en prisión, fueron condenados a multa de 100 pesetas y al pago de las costas procesales por infringir la Ley de Huelgas

El 7 de enero de 1936, en medio de un ambiente bastante crispado y, para algunos, radicalizado, daba comienzo oficial la campaña electoral para las elecciones a Cortes señaladas para el día 16 de febrero, en lo que serían las terceras elecciones generales de la República. En la provincia de Badajoz la campaña electoral fue bastante convulsa, con ataques dialécticos y algún que otro conato de enfrentamiento violento en buena parte de los numerosos mítines que se ofrecieron por toda la provincia. El domingo 16 de febrero se celebraron las elecciones. A nivel nacional el Frente Popular obtuvo el 48% de los votos, convirtiéndose en la fuerza ganadora, los partidos de derecha un 46% y los de centro un 6%. En la provincia de Badajoz el Frente Popular obtuvo el 54,4% de los votos frente al 45,6% del centro-derecha. En Guareña fueron los partidos de derecha los que obtuvieron la victoria, resultando ganadores en ocho de las diez secciones electorales existentes. Ello posibilitó el acceso a la alcaldía del socialista José Mateos López.

A primeros de abril se aprobó en las Cortes la destitución de Alcalá Zamora como presidente de la República. Para nombrar su sustituto hubo que elegir unos compromisarios por cada provincia y, precisamente, uno de los que estuvo de candidato, aunque finalmente no resultó elegido compromisario, fue el exalcalde de Guareña, Santos Anselmo Sánchez-Cortés que, como se recordará, perdió la vida el 11 de agosto víctima de la violencia republicana.

Tras el fracaso del golpe de Estado de julio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil, comenzó el período más dramático de la contemporaneidad tanto a nivel local como nacional. A nivel personal, Chamizo, como tantos otros vecinos, sufrió una de las experiencias más amargas de su vida, ya que la violencia ejercida por ambos bandos terminó con la vida de cientos de guareñenses.

En el verano de 1936 Guareña sufrió la represión de lo que algunos han denominado “violencia revolucionaria” y otros “terror rojo”, que acabó con la vida de decenas de personas. El mismo Chamizo se dice que tuvo que esconderse para salvar su vida, aspecto éste que desconozco, aunque sí es seguro que el poeta, como tantos otros vecinos, debió temer ante las acciones que tuvieron lugar en la retaguardia republicana, especialmente, mediante la práctica del paseo, con el claro objetivo de acabar con la vida de los desafectos, tal y como sucedió en la fatídica jornada del 11 de agosto. No hay que olvidar que Chamizo, que había participado en distintos medios escritos de ideología conservadora, claramente contrarios al Gobierno republicano, fue detenido en Mérida y a punto estuvo de ser fusilado, según contó su hija María en una entrevista en el diario HOY. Además, la muerte de algunos amigos poetas, como Ángel Braulio Ducasse el 27 de agosto, o el propio Francisco Valdés Nicolau el 4 de septiembre, víctimas de la violencia republicana, marcaron ese tiempo en la vida del poeta, al menos, hasta que Guareña fue ocupada por las tropas rebeldes el 30 de septiembre de 1936. A partir de este momento, Chamizo toma la decisión de trasladarse a Guadalcanal, donde pasará el resto de la guerra, aunque sabemos que realizó frecuentes visitas a Guareña, donde participará en algunos recitales de poesía para recaudar fondos para el llamado “auxilio de invierno”, como el que tuvo lugar en el verano de 1937 en San Pedro de Mérida.

Con la ocupación de Guareña quedó establecido el llamado “Frente de Extremadura”, que se mantuvo inalterable hasta el verano de 1938 en que tuvo lugar la ocupación militar de lo que se conoció como “Bolsa de La Serena”. Durante todo ese tiempo, Guareña estuvo en primera línea y por ello estuvieron destacadas en la localidad numerosas fuerzas “nacionalistas” y un hospital militar, siendo uno de los puntos estratégicos más importantes de esta zona.

A partir de ese momento muchos vecinos sufrieron las consecuencias de lo que algunos han denominado “terror azul”. La muerte de muchas personas, unas tras juicio sumarísimo y otras de forma extrajudicial, marcaron decididamente los años de la guerra y posguerra en la localidad. Porque como bien sabemos, tras el 1 de abril de 1939 no llegó la paz, más bien fue, como algunos acertadamente han escrito, fue “la continuación de la guerra después de la guerra”. En Guareña, muchos vecinos fallecieron en esos primeros años de la posguerra al resultar condenados a la última pena en juicios sumarísimos; otros, más afortunados, sufrieron la represión física, cultural y socioeconómica, tres de los pilares sobre los que se asentó la violencia franquista. El hambre, el racionamiento y la miseria en general que sufrió la población de Guareña en estos años es bien recordada por nuestros mayores, aunque forma parte del olvido intencionado porque aprendieron a vivir en silencio.

Tras la guerra, en lo que se ha denominado “el tiempo de la victoria”, Chamizo se trasladó a Madrid para desempeñar un cargo en el Sindicato de Espectáculos de Madrid. Falleció en la capital el día de Nochebuena de 1945, a la edad de 51 años. En su pueblo, mientras tanto, se comenzaba a salir de unos duros años de posguerra marcados por el hambre y la vuelta a casa de muchos guareñenses procedentes de diferentes cárceles franquistas. La década de los cuarenta fueron años de mucha miseria, de miedos pero también de esperanza, sobre todo, después de los dramáticos momentos vividos. Años en los que sobrevivir se convirtió en el único propósito de muchos guareñenses.

 Guareña, agosto de 2021

sábado, 27 de marzo de 2021

Inauguración del molino de "La Humanitaria"

 

El jueves, 25 de marzo de 2021, participé en la inauguración del molino de aceite que la sociedad obrera "La Humanitaria" de Guareña gestionó de forma cooperativa en tiempos de la Segunda República. Fue un acto sencillo, pero muy emotivo por varias razones.

En primer lugar, por lo que significa para la recuperación del patrimonio histórico local. Creo que es un acierto que el Ayuntamiento de Guareña haya mostrado gran sensibilidad hacia este tipo de restos y su puesta en valor como centro de interpretación. 

En segundo lugar, porque los restos de este edificio que, en su día, fue un molino aceitero gestionado de forma cooperativa por una sociedad obrera, a partir del otoño de 1934, supuso una mejora para muchos vecinos en un contexto socioeconómico desfavorable.

No hace falta recordar que en la década de los años treinta del siglo pasado Extremadura se caracterizaba por la existencia de una estructura agraria muy desequilibrada caracterizada por la presencia de grandes fincas propiedad de poderosos terratenientes. El término de Guareña, con una superficie de 22.278 has, albergaba una gran mayoría de vecinos pertenecientes al colectivo de jornaleros y braceros; otros muchos eran pequeños propietarios agrícolas, mientras que un reducido número de propietarios poseían la mayor parte el término municipal. Durante los años de la Segunda República Guareña contaba en torno a los 9.000 habitantes, de los que 2.096 eran propietarios rústicos. De ellos, el 92% eran pequeños propietarios que solo poseían el 23% de la riqueza imponible, mientras que medio centenar de propietarios reunían en sus manos más del 60% de la riqueza. Esto nos permite hablar, por tanto, de la existencia de latifundio como paisaje característico y de una extraordinaria concentración de la propiedad de la tierra.

Precisamente, Francisdo Dorado López de Zárate, marqués de Villanueva de la Sagra, era el mayor contribuyente de rústica con domicilio en Guareña. Una hija, Carmen Dorado, casó con Ricardo Gasset, quien parece ser que fue el que vendió a la sociedad obrera "La Humanitaria" este molino en 1932.

En tercer lugar, porque la fecha elegida para su inauguración no es casual. Tal día como hoy, 25 de marzo, pero de 1936, tuvo lugar un hecho histórico que no hay que olvidar por la importancia, al menos simbólica, que tuvo. Ese día, de madrugada, tuvo lugar la revuelta campesina que se tradujo en la invasión de miles de fincas por toda Extremadura.


Imágenes de Canal Extremadura


domingo, 27 de diciembre de 2020

 150º ANIVERSARIO DEL ATENTADO DE JUAN PRIM

Hoy, 27 de diciembre, se cumple el 150º aniversario del magnicidio del Presidente del Gobierno Juan Prim en la calle del Turco de Madrid en 1870. Los autores materiales del asesinato nunca fueron descubiertos, aunque hay varias hipótesis que apuntan como instigadores del mismo al duque de Montpensier y al regente Serrano.

 

Para esta tarde fría de domingo, recomendable ver la película: “Prim, el asesinato de la calle del Turco”

Enlace:  https://www.rtve.es/.../prim-asesinato-calle-del.../4260083/

Más información en PARES:
http://pares.mcu.es/ParesBusqued.../catalogo/autoridad/50549

 


jueves, 24 de diciembre de 2020

 Estampas Extremeñas: vida y tiempo de Anselmo Trejo Gallardo

 Hace pocos meses se cumplieron ochenta años de la muerte de Anselmo Trejo Gallardo. Un extremeño desconocido cuya historia de vida nos cautivó. Gracias a la Diputación Provincial de Badajoz y a los miembros del Jurado del Premio Arturo Barea 2020, vamos a tener la satisfacción de sacar a la luz la vida y tiempo de este maestro, abogado, inspector de educación y presidente del Tribunal Popular de Extremadura que, como tantos otros, perdió su vida por mantenerse fiel a la República.

 La imagen puede contener: una persona

miércoles, 4 de noviembre de 2020

 

La instrucción primaria en Guareña en la segunda mitad del siglo XIX

Juan Ángel Ruiz Rodríguez

Cronista Oficial de la villa de Guareña

Con motivo de la conmemoración de los 125 años de la fundación del colegio Nuestra Señora de los Dolores hemos creído oportuno dar a conocer, aunque sea de manera breve, la situación en la que se encontraba la instrucción primaria en Guareña en el tránsito entre el siglo XIX y el XX, justo cuando se funda el colegio. Desde aquel verano de 1896 en que siete monjas iniciaron su labor pastoral y educativa en la localidad hasta la actualidad, donde su presencia en la red educativa está plenamente integrada, son muchos los avances que ha registrado la enseñanza primaria en el municipio y, sin duda, el trabajo desarrollado por las Hermanas Misioneras de la Doctrina Cristina a lo largo de todo este tiempo ha tenido su reflejo en la mejora de las tasas de alfabetización primero y de formación académica posteriormente.

Y al hablar de instrucción en el siglo XIX es obligado referirse a la aprobación, en septiembre de 1857, de la Ley de Instrucción Pública conocida popularmente como “Ley Moyano”. Con su puesta en marcha se buscaba implantar la educación primaria gratuita y universal para el alumnado de entre seis y once años. Así, se estableció que los municipios tuvieran una escuela elemental de niños y otra de niñas por cada quinientos habitantes. Además, se preveía la creación de escuelas auxiliares cuando el número de alumnos fuera elevado. Todo ello con el claro objetivo de mejorar la triste situación en la que se encontraba la educación en España, caracterizada por unas elevadísimas tasas de analfabetismo.

Sin embargo, la realidad que se observaba en muchos pueblos era bien distinta de lo que se propuso la ley, ya que el número de escuelas era menor al que establecía la norma. En Guareña, por ejemplo, que contaba en 1859 con 5.234 habitantes, solo había una escuela elemental de niños y otra de niñas, no habiendo escuela de párvulos para los menores de seis años. La de niños estaba a cargo de Francisco González Arnau, de 46 años, que contaba con la ayuda de Pedro González, un joven de 18 años sin título, para atender a los 96 alumnos matriculados que asistían a la escuela ubicada en el ayuntamiento. El local habilitado como escuela contaba con poca luz y no era el más apropiado, por lo que la inspección educativa informaba de que en el mismo edificio podría habilitarse un local invirtiendo de cinco a seis mil reales, pero no había fondos municipales para ello. Lo peor de todo es que trescientos niños estaban sin escolarizar, con lo que el índice de escolarización era del 24%, con lo que las tasas de absentismo y no escolarización eran muy altas, a pesar de que la Ley Moyano determinaba la obligación de los padres de escolarizar a sus hijos desde los seis años hasta los nueve.

La maestra de niñas, Eduvigis Mancha González, de 31 años, había sido contratada por el Ayuntamiento a mediados de diciembre de 1853, manteniéndose al cargo de la escuela hasta su jubilación en septiembre de 1896. Por estas fechas, 1859, había matriculadas 110 niñas, de las que sólo diez pagaban. Las niñas con edades entre los seis y diez años suponían la mitad, mientras que la otra mitad reñían más de diez años. Lo más llamativo era que había 350 niñas no escolarizadas, lo que suponía un índice de escolarización del 24%. El local habilitado para escuela era la casa que habitaba la maestra, que no reunía las condiciones mínimas recogidas en la normativa. Se informó por parte de la inspección educativa de que no había edificio disponible para habilitar como escuela y que se necesitarían 15.000 reales para construir uno nuevo.

Era habitual que existieran diferencias salariales entre los maestros y maestras. Así, el maestro tenía una dotación anual de 4.300 reales, mientras que la dotación anual para la maestra era de 2.934 reales. No obstante, la Ley Moyano ayudó a la igualdad en los sueldos entre ambos sexos. Las retribuciones de los maestros, por lo general muy bajas, debían ser sufragadas por los propios Ayuntamientos, que no gozaban, precisamente, de mucha solvencia; al contrario, las exiguas arcas municipales provocaron que durante la segunda mitad del siglo XIX se produjeran numerosos retrasos en los pagos a los maestros, hasta el punto de que las autoridades provinciales requerían dicho pago a través de las páginas del Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz. El refranero popular español es acertado en este sentido: “Pasa más hambre que un maestro de escuela”.

Además de las dos escuelas públicas, en esta fecha había en Guareña dos escuelas privadas, una de niños y otra para niñas. La de niños, que ocupaba un local amplio y ventilado, pero falto de luz, en el convento, estaba a cargo de Manuel Mancha, de 39 años, que tenía 141 alumnos, de los cuales solo diez no pagaban retribución. Sus edades, desde los cuatro años; mientras que la escuela de niñas, ubicada en la casa de la maestra, tenía 35 alumnas y estaba atendía por Catalina Triguero González, de 20 años, que llevaba solo unos meses ejerciendo la profesión.

Durante la segunda mitad del siglo XIX Guareña experimentó un notable crecimiento demográfico pasando de 5.234 habitantes en el año 1857 a 6.731 en 1900, lo que representa un aumento de un 28,6%. Este aumento poblacional se vio reflejado también en el incremento en el número de escuelas públicas. Cuando se funda el colegio Nuestra Señora de los Dolores Guareña contaba con 6.497 habitantes y existían dos escuelas elementales de niños y dos de niñas, así como dos auxiliarías para niños y otras dos para niñas; en total ocho escuelas públicas. A estas unidades habría que añadir las escuelas privadas. En el cuadro siguiente figuran los maestros y maestras que desarrollaban su labor docente en la localidad en 1897:

Escuelas en Guareña. Año 1897

Apellidos y Nombre

Tipo de escuela

Sueldo al trimestre (pesetas)

Asignación trimestral para material (pesetas)

López Otero, Diego

Elemental

275

68,75

Sánchez Sánchez, Miguel

Elemental

275

68,75

Caballero Rodríguez, José

Ayudantía

156,25

68,75

Rodríguez Trigueros, Máximo

Ayudantía

156,25

68,75

Hernández, Antonia

Elemental

275

68,75

Palomo, Carmen

Elemental

275

68,75

Cortés Sánchez, Ciriaca

Ayudantía

156,25

68,75

Gil Rubio, Inés Visitación

Ayudantía

156,25

68,75

 

 

 

 

 

 

 

De todos ellos, el más conocido por la ciudadanía, ya que da nombre a una calle de la localidad, seguramente sea Diego López Otero, quien fue contratado por el Ayuntamiento en junio de 1869 con una dotación económica de 1.100 pesetas anuales.

Para finalizar, creemos que una variable interesante para conocer el estado de la instrucción primaria en la localidad durante la segunda mitad del siglo XIX es la tasa de analfabetismo. Así, la tasa de analfabetismo en los hombres se redujo entre 1860 y 1900 en casi trece puntos, pasando de un 77,8% al 65,2%. Pero mucho más significativa fue la reducción registrada en el caso de las mujeres, que experimentó un descenso mucho más acusado, concretamente de veinticuatro puntos, de tal manera que si a la altura de 1900 la tasa de analfabetismo femenino presentaba una situación preocupante, superando el 90%, en 1900 se había reducido a un 66,2%, situándose como la localidad del partido judicial de Don Benito con un menor porcentaje de analfabetismo femenino.

En 1860, cuando ya estaba en marcha la Ley Moyano, el analfabetismo masculino se situaba en el 66% para toda Extremadura, mientras que el femenino alcanzaba el 83%. Vemos, por tanto, que los porcentajes de alfabetización registrados en Guareña en esta primera fecha eran superiores a la media regional, destacando la gran diferencia existente entre ambos sexos. Sin embargo, a finales de siglo esa diferencia de tasa atendiendo al género se ha visto muy reducida, de tal modo que las tasas de analfabetismo son muy similares en hombres y mujeres. A nivel regional el analfabetismo masculino se situó a finales de siglo en un 61%, ligeramente más bajo que el registrado en Guareña, mientras que el femenino lo hizo en un 75,5%, ligeramente superior.

La fundación del Colegio, con un claro fin apostólico y de servicio social, junto a la labor educativa desarrollada desde el principio, debió influir decididamente en la mejora de las tasas de alfabetización de muchas niñas de Guareña en las décadas siguientes. Son, en definitiva, 125 años dedicados a un pueblo y son muchos los alumnos que se sienten orgullosos de haber estudiado en “el colegio de las monjas”.

 ANEXO

Maestros de las dos escuelas elementales de niños

Apellidos y Nombre

Fecha del nombramiento

Turno

González Arnau, Francisco

 

 

López Otero, Diego

12/05/1869

Oposición

Del Barco Rodrigo, Rafael

30/07/1884

Oposición

Sánchez Sánchez, Miguel

03/02/1892

Ascenso

Cortés Haba, Carlos

22/07/1899

Ascenso

Nieto Guijarro, José

09/04/1900

Traslado

Hernández Ordóñez, Ramón

26/08/1904

Ascenso

Cruz Campión, Miguel

27/05/1908

Traslado

Saturnino Rues, Mariano

28/12/1909

Ascenso

Agustín Esteban, Francisco

07/12/1911

Traslado

 

Maestros de las dos escuelas auxiliares de niños

Apellidos y Nombre

Fecha del nombramiento

Turno

Caballero y Rodríguez, José

01/03/1884

Concurso

Lora Cuadrado, Alonso

23/07/1884

Concurso

Travado Barrero, Antonio

19/12/1889

Libre

Pascual Pascual, Eusebio

03/01/1893

Ascenso

Carril Escudero, Casto

20/09/1893

Concurso

Rodríguez Trigueros, Máximo

31/12/1895

Concurso

Bobadilla Luengo, Francisco de

08/05/1909

Concurso

 

Maestras de dos escuelas elementales de niñas

Apellidos y Nombre

Fecha del nombramiento

Turno

Mancha González, Eduvigis

16/12/1853

Oposición

Triguero González, Paula

04/01/1884

Oposición

Pérez Álvarez, Leandra

09/03/1896

Concurso

Morales Echegoyen, Francisca

28/03/1898

Ascenso

Hernández, Antonia

 

 

Palomo, Carmen

 

 

López Rincón, María

09/04/1900

Traslado

García Blázquez, Josefa

09/07/1903

Ascenso

Carrasco Fernández, Josefa

16/07/1906

Traslado

Cano García, Mª Dolores

28/12/1909

Ascenso

                                  

Maestras de las dos escuelas auxiliares de niñas

Apellidos y Nombre

Fecha del nombramiento

Turno

Cortés Sánchez, Ciriaca

19/09/1899

Concurso

Mera González, Isabel

03/01/1893

Concurso

Gil Rubio, Inés Visitación

03/09/1895

Concurso

Amaro Cascos, Felisa

19/11/1898

Concurso

Campos González, Dolores

26/11/1907

Concurso

Regalado Conde, Lucía

19/12/1907

Concurso

Hernando Hernando, María

05/07/1910

Concurso

Rodríguez Cidoncha, Emilia

01/08/1911

Concurso